Aprendimos a valorar lo que tenemos y lo que somos

A nuestra clase vino un dirigente de una asociación que se dedica a trabajar con chicos de la calle.

La asociación se llama Paideia.

Lo primero que hicimos fue ver un vídeo de Rusia, sobre unos niños y niñas que vivían en la calle en una estación de tren. Era un vídeo muy duro en el que se veían imágenes de niños sin hogar que vivían en la calle pidiendo. Eran un grupo y cada uno contaba a la cámara porqué estaba allí.

Algunos decían que habían sufrido violación, otros maltrato, otros que se escaparon porque sus padres se drogaban o eran alcohólicos…En el vídeo se apreciaban las condiciones en las que vivían los niños, que eran muy duras y nos hicieron sentir a todos muy tristes y bastante mimados. Las niñas del vídeo contaban que se prostituían y que, a veces, se les acercaban hombres (pederastras) que les ofrecían comida y ducharse a cambio de favores. Contaban que tenían mucho miedo, sobre todo a aparecer muertas.

Lo más sorprendente del vídeo era cómo los niños se agrupaban e intentaban reproducir el modelo de familia que nunca tuvieron, adaptándose y cada uno tomando un rol.

Cuando el vídeo terminó, nos preguntó como nos sentíamos: Algunos comentaron que tristes; otros, impotentes, otros con ganas de ir allí a ayudarles… pero sobre todo, mimados.

En general, el vídeo nos impactó mucho a todos porque no teníamos conciencia de que eso fuera así y que estos niños lo tuvieran tan crudo. Eso nos hizo valorar lo que teníamos.

Después cogimos hojas e hicimos un ejercicio de reflexión en grupo. El señor nos preguntó cuáles eran las causas que habían llevado a los niños a esa situación. Resumimos nuestras ideas en la pizarra, algunas eran: abusos, agresiones, violación, drogas de los padres, abandono de los estudios, que los padres no les reconocían… (entre otros).

Llegamos a la conclusión de que todas las causas eran culpa del entorno y de la familia en la que habían sido criados y que si no hay un mal entorno, esto no ocurría.

Luego también nos preguntó cuáles eran las consecuencias de la forma de vida que los niños y niñas tenían. Contestamos: muertes, violaciones, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, problemas con la justicia, (entre otras), luego comentamos y reflexionamos.
Después el señor nos contó sus experiencias, cómo trabajaban y resolvió dudas. Como experiencias nos contó que en un viaje vio cómo los niños vivían en una montaña de basura o que esnifaban pegamento para evadirse de la sensación del hambre, que fumaban cucarachas o que comían miga de pan con el dióxido de carbono de los coches. Estas últimas cosas nos dejaron impactados.

Cuando el hombre se fue, nosotros nos sentimos bastante impactados. Comentamos entre nosotros cómo nos sentíamos y dijimos que teníamos ganas de ir allí a ayudarles o jugar con ellos al fútbol. Esto nos hizo sentir bastante agradecidos de lo que teníamos y aprendimos a valorar lo que somos.

Raquel PáezPor Raquel Páez Llena, alumna de 3º de E.S.O. Colegio Ágora
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